martes, 28 de junio de 2016

MI HÉROE

Querido Anónimo:


De niños soñamos con tocar las estrellas, con llevar a cabo la mayor de las hazañas habidas y por haber. Se sueña con dejar la huella en este suelo mundano y ser recordado. Nos basamos en alguien y ese alguien se convierte en nuestro modelo a seguir. Con el paso del tiempo seguimos soñando con superhéroes que luchan contra monstruos y villanos, sin embargo, ese superhéroe toma la forma de una persona cercana. Yo ya tengo uno y espero que tú también lo tengas o no tardes en encontrarlo. No podría explicarte con palabras todo lo que significa para mí esta persona que me ha dado la vida. Mi héroe un día perdió una batalla y un dolor desgarrador se formó en mi corazón al ver tal estampa.
Yacía recostada en el respaldo de la silla creyendo que así podría descansar de toda la carga que aquello suponía, como si esos segundos le diesen un respiro para coger fuerza y levantar la cabeza. Mujer de suma elegancia e inteligencia que dejaba a altas horas de la noche los modales de lado e intentaba afrontar tan duro golpe que derribó todos y cada uno de sus muros. Ya nada merecía la pena. Allí sentada recordó esos dulces momentos compartidos.
Sus largos y rizados cabellos cual rayos de sol, rebeldes y temidos por su madre a la hora de peinarlos, ahora yacían suaves carentes de ondas, reflejando el paso del tiempo en su ya maduro cuerpo, que perdió su propia luz, mostrando un tono apagado y sin vida, tapando sus puntiagudas orejas. Esos hermosos y cautivadores ojos de hielo, los más bellos que cualquier ser humano podría haber visto en su vida, dignos de cualquier Dios del Olimpo, despiertos y soñadores transmitían la alegría de una joven en plena flor de la vida; sin embargo, su mirada ausente, enmarcada por apreciables ojeras, y sus ojos bañados en un tono rojizo acuoso, aclaraban el color de aquella gélida y penetrante herencia tan característica por sus motas grises, haciendo notable la tristeza y el cansancio que en ella albergaban. Manos ágiles y delicadas limpiaban el camino de lágrimas rebeldes que asomaban al pestañear y descendían por sus rosadas mejillas.
Sus jugosos labios, que anteriormente lucían un fuerte carmín, se encontraban agrietados y partidos, sacando a la luz finos hilos dulzones de sangre inapreciables por ella en estos momentos donde la apariencia física no importaba.
Dicen que hay momentos en esta vida que se quedan grabados en la memoria con tinta permanente y desgraciadamente este fue uno de ellos que espero no volver a vivir. Mi héroe sigue en el campo de batalla luchando por los suyos. Me es un orgullo decir que mi héroe se merece el mayor de los premios y aún así me quedaría corta. Forma parte de una larga estirpe de guerreros que hasta ahora no han sido reconocidos por su trabajo de la cual espero que en un futuro pueda ser partícipe y hacerlo lo más parecido posible a como ella lo hace. Mi héroe tiene nombre pero es conocido por MAMÁ.

Grosses bises

2 comentarios:

  1. Joder. Vaya dominio de los adjetivos, parece una descripcion sacada de una novela de renombre. Great job!!!
    PD: el mio es mi hermano :D

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